viernes, 29 de mayo de 2015


“Todo este fenómeno de multiplicación de la cantidad de información que existe en el mundo se ha venido a llamar la ‘explosión de la información’, aunque más bien debería llamarse la ‘explosión de la desinformación’, indigerible y confundidora”

Cobo Romaní, C., & Pardo Kuklinski, H. (2007). Planeta Web 2.0. Inteligencia colectiva o medios fast food. Barcelona: Universitat de Vic.


A modo de introducción en la problemática de la “infoxicación” y -en general- en lo que atañe a los cambios en los modos de circulación de la información y las herramientas que facilitan el acceso a la misma, es oportuno recordar que:
  • Hace 10 años no existían Skype, Facebook, YouTube, Twitter, Dropbox o Instagram
  • Hace 20 años no existía Google
  • Hace 30 años no existía Internet
  • Hace 40 años no existían las computadoras personales
Estos cambios, producidos en un plazo muy corto en términos históricos, han incrementado exponencialmente las posibilidades de acceso a grandes volúmentes de información, pero también es cierto que se ha vuelto muy complejo tener control sobre esa información circundante, recuperar lo que realmente se necesita o incluso, contar con el tiempo y las habilidades necesarias para procesar, seleccionar y gestionar esa ingente cantidad de información.

El sitio One Second on the Internet nos brinda con claridad un panorama acerca de la información que circula por la red a cada segundo:


29.169 fotos subidas a Instagram por segundo:

17.618 comunicaciones realizadas vía Skype por segundo

1.271.005 tweets enviados por segundo
4.756.914 archivos subidos a Dropbox por segundo
19.433.139 búsquedas realizadas en Google por segundo

32.016.103 videos vistos en Youtube por segundo
41.458.068 “me gusta” en Facebook por segundo
 1.564.999.374 emails enviados por segundo

El término “infoxicación” fue acuñado por Alfons Cornella en 1996 y surgió de la unión de las palabras información e intoxicación. El autor sostiene que la sobrecarga de información que circula por Internet puede llegar a generar angustia en el usuario al causarle la sensación de no poder abarcarla ni gestionarla.

En general, el usuario que se encuentra ante una búsqueda de información en Internet, suele enfrentarse a los siguientes problemas:

  • Realiza una búsqueda desorganizada sin caminos estipulados
  • Se limita al uso de buscadores masivos y de herramientas de búsqueda sencillas
  • Desconoce recursos especializados como portales temáticos o bases de datos especializadas
  • No cuenta con tiempo suficiente para procesar, analizar y evaluar la pertinencia de las fuentes encontradas

Los problemas derivados de esta sobreinformación pueden afectar el rendimiento personal y profesional, generando, entre otras consecuencias un sobreesfuerzo mental debido al procesamiento de grandes cantidad de información de manera sostenida en el tiempo y la multiplicidad de tareas emprendidas al unísono. Por otra parte, la infoxicación imposibilita el descanso correcto y la desconexión de la mente.


Es por estos motivos que se hace necesario que el usuario de Internet, en especial quienes trabajan, estudian o investigan utilizando recursos informativos, se interioricen acerca de los métodos y herramientas que le permitirán realizar una eficaz recuperación y gestión de la información.



Bibliografía:
Aguaded, J.I. (2014). Desde la infoxicación al derecho a la comunicación. Comunicar, 42(XXI), 7-8. doi: 10.3916/C42-2014-a1

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